MOON: La ¿soledad? del astronauta

La ciencia ficción de bajo coste no es necesariamente cutre. “Moon” es un ejemplo.

La película de la que vengo a hablaros hoy, es para mí el ejemplo perfecto de que puede hacerse cine de ciencia-ficción con relativamente poco dinero, con unos resultados magníficos. Además, si sirve para darle la alternativa en la gran pantalla a un director novel, mejor que mejor. “Moon” es, como digo, el primer trabajo del realizador británico Duncan Jones. El amigo Jones, que no es familia de Indiana, pero que sí es hijo de David Bowie (¡toma ya!) se marcó hace tres años una señora película del género que mas le gusta a este humilde bloguero. Ajústense los cinturones, asegúrense de que su traje espacial está correctamente cerrado y dispónganse a despegar. Nos vamos a la Luna…

En un futuro no muy distante, la industria minera ha encontrado en el satélite cercano una fuente de energía de gran potencia que se ha vuelto esencial para el planeta, el Helio-3. Su explotación requiere de una sofisticada estación espacial desde la que se supervisa el proceso de recolección, se controla la maquinaria, y que sirve como base para el responsable de mantenimiento de la misma, y único habitante (aparte de GERTY, el ordenador central de la estación), el técnico Sam Bell. A punto de cumplir su contrato de tres años de estancia en la base con Lunar Industries, la compañía responsable de proporcionar a la Tierra esta fuente de energía, un accidente durante el proceso de revisión de la maquinaria, está a punto de hacerle descubrir que en la Luna no todo es lo que parece…

Si hay que elegir una palabra para describir esta historia, esa sería “cautivadora”. Desde el comienzo, nos sumergiremos en el mundo de Sam Bell, en su soledad, en su rutina diaria y su pelea por mantenerse lúcido y no perder la cabeza siendo la única persona trabajando en su plataforma de recolección. GERTY, cuya hipnótica voz pone Kevin Spacey, es lo más parecido a un compañero que el protagonista tiene a tantos kilómetros de casa. Casa que cada día parece más lejana e inaccesible, y más desde que el sistema de comunicaciones con la Tierra se ha venido abajo. Es en este aspecto en el que más destaca la mano del director. El pulso firme con el que rueda las escenas cotidianas del personaje consigue que nos metamos de lleno en lo que nos están contando, y de algún modo sintamos esa soledad y esa atmósfera opresiva que se respira en la planta de obtención de Helio-3. Me gusta pensar que esto se debe a la influencia de papá Bowie en su hijo, dado que esta idea de la soledad del astronauta ha sido un tema que aparece en varias ocasiones a lo largo de su discografía (con “Space Oddity” como exponente más claro). Además, Jones es capaz de mantener durante toda la película esta tensión generada al comienzo, mientras nos muestra el viaje hacia la ¿paranoia?, del personaje interpretado por Sam Rockwell. Mención especial al rodaje, a la antigua usanza, de las escenas lunares. Espectacular resultado el conseguido con el viejo método de usar maquetas y ponerse creativo con el resultado. Mucho mejor que el obtenido por otras producciones en las que se ha invertido un pastizabal en animación CGI. Las escenas de vehículos moviéndose por la superficie lunar son una delicia.

Llegamos a la parte en la que tengo que hablar del trabajo actoral y resulta que solamente hay un actor en pantalla (dos si contamos a Spacey,pero a este solo lo escuchamos). Pero resulta que ese actor es ni más ni menos que el bueno de Sam Rockwell. Y todo se vuelve mucho más sencillo. La versión resumida es que el californiano hace un trabajo ALUCINANTE. La versión algo mas larga, dice que lo que transmite Rockwell interpretando a Bell, es todo un catálogo de emociones humanas llevadas al límite en una situación de soledad extrema, y lo hace con tan solo su voz y su cara. Angustia, miedo, paranoia, desesperación, y es tan sólo la punta del iceberg. Curtido en los teatros del off-Broadway, este tipo es uno de esos actores que, como Cristopher Walken, igual no entran por los ojos al gran público, pero que son actores que no tienen que envidiar a los mas grandes y conocidos (sostengo desde hace años que Sam es bastante mejor actor que Sean Penn, por ejemplo). En esta película está de dulce y la crítica lo recompensó ampliamente por ello. Si no os gusta el género sci-fi, y queréis aproximaros a este actor, echad un vistazo a “Frost contra Nixon” o “Confessions of a Dangerous Mind”. No os defraudará. Prometido.

Por su lado, Kevin Spacey realiza un trabajo estupendo poniendo una voz “amigable” e inquietante a GERTY la computadora central a cargo de gestionar los procesos automáticos de la estación y encargada de cuidar de algún modo de la persona que allí trabaja. Impresiona cómo con tan solo la voz de un gran actor, y una pequeña pantalla en la que se muestra un “smiley” que determina el estado de humor de la máquina, se puede lograr un resultado tan desasosegante unas veces, tranquilizador y hasta cómico otras.

Y queda una parte muy muy importante de lo que hace grande a “Moon”: su “extraordinariérrima” banda sonora. Me quedo sin palabras a la hora de describir el trabajo que Clint Mansell hizo para Jones. Era un asunto delicado puesto que se estaba manejando un presupuesto limitado, y cuando eso sucede, las piezas que conforman lo que va a ver el público tienen que encajar a la perfección, o no funcionarán. Y en este caso lo consiguieron, vaya si lo consiguieron. La música es el envoltorio perfecto para la atmósfera pesada y desesperante que se respira durante los 93 minutos de metraje, y es la gran responsable del resultado hipnótico que destilan las escenas dentro de las instalaciones de Lunar Industries en las que sucede todo. A continuación os dejo con mi pieza favorita de la BSO. Os pido un pequeño ejercicio mental: cerrad los ojos y pensad en vosotros mismos metidos en una estación espacial en la que no tenéis compañero alguno excepto la voz monótona de vuestro ordenador central. Son siete minutos, así que tomáoslo con calma.

En definitiva, “Moon” es una fantástica película del género en la que todo funciona con precisión milimétrica hasta llevarnos al fundido a negro y que para el que escribe, es muy recomendable para casi todos los públicos. Durante la misma, no faltan homenajes a películas como “2001” (referente innegable para algunas cosas) o “Silent Running” (Naves Misteriosas), que lejos de estropearla, la engrandecen y la hacen mas redonda si cabe. Como dije al comienzo, un muy buen debut para Duncan Jones, del que no puede decirse únicamente que sea el hijo de Bowie, sino un director muy a tener en cuenta (su segundo filme, “Código Fuente” también me hizo disfrutar mucho, y espero con interés su nuevo proyecto “Mute”) ahora y en el futuro.

Para los interesados, ahora mismo podéis haceros con esta película a un precio bastante razonable en varias grandes superficies. No perdáis la oportunidad, y disfrutad de una intensa hora y media de buenos “malos ratos” en el espacio. Bienvenidos a Lunar Industries…

Trailer de “Moon” en español

PS: Ni os imagináis lo que jode ir a buscar un trailer de “Moon” y que todos los trailers sean de “Luna Nueva” de esa saga de vampiros gusi-luz protagonizada por dos actores con aspecto de no comer muy bien que…, en fin, ya sabéis.

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