Archivo de la categoría: Negro sobre blanco

Opiniones y críticas de los libros que voy leyendo.

EL TRÍPTICO DE ASCLEPIA: Imprescindible Trilogía

Asclepia

X-MEN nazis vs. Fuerzas sobrenaturales aliadas…¡FIGHT!

Reconozco que cuando vi por primera vez “Semillas Amargas” (primer tomo de esta historia en tres partes de la que os vengo a hablar hoy) en la estantería de un Media Markt (que hace tiempo se metió a vender libros también, en un movimiento extraño que no acabo de entender), lo miré con cierto desdén. Una portada mierder, y lo más “antierótico” que mis ojos pueden encontrar en la portada de un libro: un escritor de éxito (G.R.R. Martin en este caso) diciendo “Ian Tregillis es un escritor de gran talento” o algo muy similar. Mal rollo, yuyu, cacadevaca…estas y otras cosillas igual de agradables se me pasaron por la cabeza al mirarlo. El caso es que, con el tiempo, e ir encontrándomelo por diversas tiendas, al final me decidí a leerlo. Y sí, amigos míos, esta es una de esas historias de “no juzgues a un libro por su portada”. El tríptico de Asclepia es, si no una obra maestra de la ciencia-ficción, al menos una obra lo suficientemente fresca y bien contada para haceros pasar ratos muy entretenidos y disfrutar un poco de la “lectura ligera”. Pongámonos en situación, y preparaos por un viaje alternativo por la Segunda Guerra Mundial, que empieza muy cerquita, en Tarragona. 1939, en plena Guerra Civil española…

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Hasta luego, Señor Bradbury

Ray Bradbury nos deja, y el siglo XXI se hace un poco más feo.

Ayer saltaba la triste noticia: Ray Bradbury fallecía a los 91 años. La causa: un cáncer de páncreas contra el que llevaba tiempo peleando. Para todos aquellos que nos consideramos amantes del género fantástico o de ciencia-ficción en la literatura, la muerte del escritor norteamericano es un momento bastante triste, pues es una de nuestras mayores influencias en cuanto a lo que nuestras “visiones del futuro” se han descrito en negro sobre blanco.

Autor de libros tan conocidos como “Crónicas Marcianas” o “Carnaval Negro”, este caballero, que se educó a sí mismo en el arte de escribir tomando como referencias a grandes de la literatura como Shakespeare o Welles, nos dejó para la eternidad la que sin duda es tanto su mayor obra, como un texto imprescindible para cualquier persona que ame la literatura aunque su género favorito no sea la Sci-Fi: “Farenheit 451”. En ella se nos describe un futuro (quizá no tan lejano hoy por hoy) en el que el gobierno mantiene a la población alejada de los libros, y estos son perseguidos y hechos arder por brigadas de “bomberos” cuya misión no es la de apagar fuegos, precisamente (451 grados Farenheit es la temperatura a la que arde el papel).

Con Bradbury, se nos marcha uno de los autores más importantes de la literatura de los últimos cincuenta años en general, y del género fantástico y de ciencia-ficción en particular. Un visionario que exploró en “El Hombre Ilustrado” la relación entre el ser humano, su psique, y la tecnología de un modo que merece la pena conocer (algo que se ha vuelto a abordar recientemente en la excelente miniserie “Black Mirror”, de la que hablaré en cuanto acabe el segundo visionado y cuyo trailer os dejo aquí), y uno de los máximos responsables (junto con Heinlein, Clarke y Verne) de que el género fantástico me sea tan querido.

Así que, señor Bradbury, muchas gracias por tantísimos buenos ratos, y descanse. Ganado lo tiene.

Hasta luego.

¡¡FELIZ DÍA DE LA TOALLA!!

Porque una persona que lleva una toalla encima, es una persona que está preparada para todo.

Hoy, 25 de Mayo, personas de todo el mundo celebran el Día de la Toalla, en conmemoración de la vida y obra de Douglas Adams, autor de la Trilogía en cinco partes (ahora seis, gracias a Eoin Colfer) sobre la “Guía del Autoestopista Galáctico”. Dice “la guía” sobre las toallas, que:

“…una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta;se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth;mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza,sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.”

El autor de este, vuestro humilde blog, al que todos creíais desaparecido, aprovecha este día señalado para informaros de que no solo no he abandonado, sino que estoy preparando ya material para retomar el ritmo de publicación en breve. Han sido semanas de jaleo laboral, pero pronto estaré de nuevo en la brecha ansiblogera. Mientras tanto, disfrutad el día, ¡No olvidéis vuestra toalla! y sobre todo: #DontPanic

La Mecánica del Corazón: Tic-Tac, Bum-Bum…Simple ¿verdad?

La Mecánica del Corazón

Como bien sabe el maestro Miyazaki, los adultos también estamos necesitados de cuentos.

A veces, las cosas que nos gustan no llegan a nosotros del modo esperado. Cuando empecé a leer “La Mecánica del Corazón”, había oído hablar del libro, pero no había suscitado mi interés. Fue la recomendación de una buena amiga la que hizo que acabase con un ejemplar del libro de Mathias Malzieu en las manos. Y se lo agradezco, pues lo que encontré fue un bonito cuento de esos que sólo los adultos podemos disfrutar plenamente, pues requiere de la carga que llevamos en nuestra mochila emocional.

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